En ple procés d'estudi i
aprenentatge, m'ha tocat fer un treball sobre polítiques públiques. Un article
d'opinió, amb certs condicionants, i este ha estat el resultat.
DERECHO A DECIDIR
La independencia de
un territorio
Cada día son más los territorios que reclaman y abogan
por una mayor autonomía y libertad. Incluso palabras como “independencia” y
“autodeterminación” han pasado de ser semidesconocidas a formar parte de
nuestro vocabulario habitual.
La gente está por la labor, la demanda es colectiva y
más pronto que tarde los distintos actores y las partes interesadas deberán
sentarse a la mesa (sirva como ejemplo las últimas elecciones catalanas donde
los partidos que más se posicionaron en favor del derecho a decidir obtuvieron
62 escaños y el 39’54% de los votos JxSí
y 10 escaños y el 8’2% de los votos la CUP).
El problema, aunque complejo, existe y urge de solución.
Debería abrirse un debate claro y transparente
donde todas las partes dispusieran de la máxima información posible y
expusieran la mayor y mejor argumentación. La construcción de un discurso
racional, coherente y creíble es lo mínimo exigible. Un discurso capaz de
cambiar la desconfianza y el recelo existente en este tema por
comprensión, colaboración y búsqueda de consenso.
¿Por qué un territorio con identidad propia no puede
aspirar a la autodeterminación?
¿Quién o quiénes son los malos de la película cuando
se habla de independencia?
Cada actor interpreta su rol, actúa a conveniencia y
defiende sus intereses. Todo, en arrimo a la correlación Costes/Beneficios que
más le favorezca.
¿La política influye en las políticas o son las
políticas las que definen la política?
En este caso concreto, vemos como el histórico
conflicto derechas-izquierdas, manifiestamente identificado en
las políticas redistributivas, ha mutado a uno más complejo y actual, centralismo
vs. nacionalismo.
Mientras unos se aferran a su provechosa política
fiscal de recaudación y reinversión, los otros, a su entender, salen claramente
perjudicados en ese reparto. Por tanto, podemos afirmar sin miedo a
equivocarnos, que lo que desde el punto de vista del Estado se podría registrar
como política redistributiva, desde el ámbito nacionalista se ve
como una clara política regulativa y en la cual, curiosamente,
son las autonomías más pertinaces en la autodeterminación las que peor paradas
salen del reparto.
Como ya hemos dicho, en ambas partes priman y se
defienden los intereses propios, por tanto, es normal que al amparo del
“interés general” y el “bien común” esa política redistributiva o regulativa,
dependiendo del lado desde el que se mire, varíe, evolucione y se transforme a
provecho (partidista y electoral) en política distributiva.
Incluso determinados actores pueden y arriesgan en sacar beneficio del
conflicto o problema. Y es ahí cuando la legitimidad se convierte en cinismo.
Hay problemas que buscan solución, soluciones que
buscan problemas y réditos políticos y electoralistas ocultos en la agenda que
cada actor intenta hacerse suyos durante el proceso.
En este caso concreto, tenemos un problema: el deseo
de emancipación de un territorio. Y como si es un problema, hay que buscarle
solución y tomar decisiones, pues de no ser así, lo que en un principio,
aparentemente, solo es o sería una fractura territorial puede llegar a
convertirse en fractura social, política e institucional afectando directamente
e indirectamente a la legalidad y a la democracia tal y como las conocemos hoy
en día.
Todos tenemos derecho a elegir libremente, sin
exigencias, sin imposiciones y sin coacción interna o externa, pues
de no ser así, la aparición en escena de nuevos actores, recursos,
organizaciones, activismos y movimientos sociales parecen inminentes,
necesarios e ineludibles (plurinacionalidad). Incidencia, resistencia y
disidencia pueden llegar a ser las nuevas palabras que nos toque aprender.
by ALEX BORT
Una vegada avaluat i
puntuat la conclusió ha estat òptima i satisfactòria, però cal seguir
treballant per continuar millorant.